Crecimiento de los clientes
Creemos que enfocarnos en las necesidades de nuestros clientes genera oportunidades de crecimiento.
Parece una convicción bastante simple y, sin ningún lugar a dudas, era mucho más fácil aferrarse a ella cuando teníamos sólo una tienda en St. Paul, Minnesota, allá por 1966. En aquel entonces, conocíamos a casi todos nuestros clientes por su nombre, y sólo vendíamos equipos estéreo y partituras (eran los años 60, ¿qué esperaban?). Es fácil de imaginar una verdadera relación con el cliente en una tienda así.
Avancemos 40 años.
Nuestra perseverancia y pasión por el crecimiento (y un poquito de suerte) han sido las bases para el desarrollo de nuestra tienda minorista de equipos electrónicos multinacional a nivel mundial. Y aunque nuestro éxito nos haga sentir infinitamente orgullosos, también somos infinitamente conscientes (ferozmente dirían algunos, obsesivamente dirían otros) de que, si deseamos que nuestra compañía crezca, debemos mantener una conexión personal con nuestros clientes... del mismo modo en que lo hacíamos hace 40 años.
La paradoja de la tecnología.
Ya que el ritmo del cambio dentro de nuestro negocio se vuelve más y más rápido... Las experiencias que los clientes buscan, crecen exponencialmente... Pero, al mismo tiempo, la tecnología con la que cuentan para vivir esas experiencias se vuelve cada vez más compleja. Y he aquí la paradoja: si bien la gente espera cada vez MÁS cosas de la tecnología con la que cuenta, la tecnología en sí misma se vuelve más y más FRUSTRANTE.
Nuestra perspectiva.
Creemos que desempeñamos un papel único dentro de la industria. Un papel que se basa en combinar todos los "ingredientes" necesarios en beneficio del cliente: un cliente a la vez, una solución única a la vez. Creemos que las soluciones alimentan el crecimiento de nuestros clientes actuales, ayudan a atraer nuevos consumidores y nos permiten alcanzar nuevos horizontes comerciales.
Creemos que esta perspectiva puede conducirnos a nuevas geografías, nuevos productos y servicios, nuevos modelos comerciales y a nuevos... bueno, aún no lo sabemos. Eso es lo más emocionante. Pero lo que sí sabemos es esto: si permitimos que el cliente sea nuestra guía, podremos tener la certeza de que tomaremos las decisiones correctas en la mayoría de los casos, además de aprender muchísimo cuando no lo hagamos.
Pero hay algo aún más importante: si nosotros hacemos nuestro trabajo, nuestros clientes disfrutarán de una mejor calidad de vida, sin ningún lugar a dudas. Es un objetivo muy difícil de alcanzar, pero avanzaremos hacia él paso a paso. De hecho, tenemos lo que hemos denominado Reward Zone.
